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A 2019 le pido…

Imagenes: Ferrari Media, Daimler, Red Bull Content Pool, Racing Point Force India, Sauber Media, Renault F1, McLaren Media

En estas fechas tan señaladas es momento de descansar, de reunirnos con los nuestros y dejar a un lado las preocupaciones, centrándonos en disfrutar de la buena compañía y de alguna que otra comilona. Eso, desde luego, si no formas parte de un equipo de Fórmula 1. 

En estas fechas, los diez nombres que conformarán la parrilla del Gran Premio de Australia dentro de tan solo 78 días se preparan para afrontar la primera quedada conjunta en pretemporada, allá por febrero. Mientras nosotros abrimos los regalos que nos ha traído cierto regordete bonachón, ellos empaquetan piezas listas para enviar a Montmelo.

Precisamente en esta entrada, me gustaría lanzar un deseo, una lista de anhelos que, aunque me gustaría que se cumpliesen, es evidente que mi voluntad no es tan fuerte como para cambiar algo en un gigante como es la Fórmula 1. Podría decirse que esta entrada es un ruego a este 2019 para que ciertas cosas cambien y que, por algún azar u otro, la temporada del año venidero nos ofrezca un escalón más en emoción y competición.

Cabe destacar que, como una opinión personal, algo que tanto aflora estos días en las mesas navideñas, siempre podrá diferir en lo que desee otra persona, por lo que os invito a todos vosotros a lanzar vuestra lista de deseos «formuleros» a este 2019.

Una lucha hasta el final… con más integrantes

Seguramente sea este el punto en el que más personas coincidiremos, y es que no deja de ser obvio: una temporada de Fórmula 1 que no se decide en la última prueba del calendario pierde mucho. Algunos dirán que pierde chicha, pero yo prefiero llamarlo épica. Una pelea de tú a tú entre los principales protagonistas de la temporada en Abu Dabi, aunque no sea en Interlagos, se agradece, y mucho.

La problemática llega en lo siguiente: en los últimos años, con la llegada de la era híbrida, solo dos temporadas se han decidido en el último Gran Premio del año: 2014, solamente debido a la trampa de la carrera con doble puntuación, y 2016, donde Nico Rosberg logró su primer y último título. En ambas situaciones, solo dos pilotos llegaron a esa carrera con opciones de alzarse con el trofeo de campeón, y eso es algo que, por el bien de cualquier aficionado, debe cambiar en 2019.

Seamos sinceros. A estas alturas, con todas las incógnitas por resolver y con la única base sólida de los resultados del año pasado, los únicos con opciones de brindarnos un final a más de dos bandas son los pilotos de Mercedes y Ferrari.

Con la pregunta de si Honda podrá ofrecerle a Red Bull y a Max Verstappen lo necesario para luchar por estar arriba en su quinto año, y de si Pierre Gasly podrá adaptarse, además de la incógnita de si algún equipo podrá dar el salto de calidad suficiente para atrapar a la cabeza, está claro: la responsabilidad cae sobre los hombros de Lewis Hamilton, Valtteri Bottas, Sebastian Vettel y quién sabe si Charles Leclerc.

De los dos protagonistas de esta pasada temporada no podemos dudar. Hamilton y Vettel siguen siendo los mejor posicionados, y mientras el alemán haya aprendido de sus errores y Ferrari siga progresando, todo debería seguir en su sitio. Con todo, la amenaza de que Leclerc se adapte rápidamente y empiece a plantar batalla desde el comienzo puede suponer un gran peligro para el tetracampeón y para Ferrari. ¿Qué excusa quedaría si el monegasco estuviese en los puestos de cabeza desde el inicio?

De estos cuatro pilotos, el más señalado es el finlandés Valtteri Bottas. En la que será su tercera temporada como piloto de Mercedes, sus números y, en general, su constante rol de segundo piloto a la sombra de Lewis Hamilton debe dar un giro por su propio bien. Con George Russell calentando en Williams y Esteban Ocon en casa, su asiento corre más peligro que nunca, y es que para ocupar ese mismo puesto tampoco es necesario un fuera de serie. Difícil papeleta la suya.

Distancias más cortas, y no solo en el rendimiento

Es el gran problema al que se enfrentan Liberty Media y, sobre todo, los aerodinamicistas, aunque no es algo nuevo en la Fórmula 1. Hoy por hoy, perseguir a un monoplaza a menos de un segundo resulta un infierno para el que se encuentra detrás, lo que conlleva que las distancias se amplíen y muchas oportunidades de luchas y adelantamientos se vayan por el desagüe.

No nos confundamos. Esto ha pasado toda la vida y no es algo de fácil solución, más teniendo en cuenta el inmenso downforce que genera un monoplaza de estas características y el aire sucio que dispara. Si los cambios en el reglamento solventan mínimamente este problema sacrificando rendimiento, bienvenido sea, ¿o es que acaso no echamos de menos las carreras de comienzos de esta década en ese aspecto? Rara era la carrera en la que no veíamos una caravana de monoplazas buscando un adelantamiento y, aunque solo era una caravana, las pruebas resultaban bastante más vistosas en la zona media. Personalmente, preferiría más acción en carrera a clasificaciones donde caigan todos los records.

 

Pero esto no solo depende de la aerodinámica, ni muchísimo menos. Las distancias entre los tres equipos intocables y los demás se han visto más amplias que nunca, quizás por demérito de escuadras como Force India y Williams, las más cercanas en los últimos años.

La escudería india empezó 2018 de forma renqueante y solo pudo solventar el inicio de año con el podio en Azerbaiyán, que curiosamente es el trazado donde más se han nulificado las distancias estos años junto con Hungría y Mónaco. A partir de ahí, solventaron de forma magistral una temporada que se desmoronó por los problemas económicos y la salvación gracias a Lawrence Stroll, con la conscuente presencia de Lance Stroll como piloto en 2019.

Williams, por su parte, ha obtenido, si no el peor, uno de los peores resultados de su historia, y sin su patrocinador principal para 2019, le tocará sobrevivir con una alineación totalmente nueva que, lejos de ser la del año pasado, parece inspirar bastante confianza, a la espera de ver si Robert Kubica puede aguantar el ritmo. La gran incógnita es si en Grove podrán recuperar algo del desastre que ha sido el FW41.

Ahora el testigo lo ha recogido Renault, que sigue ascendiendo desde su regreso oficial en 2016. La llegada de Daniel Ricciardo le otorga un notable ascenso de calidad a la alineación de la escudería gala, un punto donde probablemente más fallaba la marca del rombo, obligada a centrar sus esfuerzos casi siempre en Nico Hülkenberg, lo cual no deja de ser preocupante.

El futuro más próximo en Toro Rosso, por otra parte, es la de seguir siendo el banco de pruebas de Honda. No les queda otra. Con la «inesperada» falta de pilotos jóvenes en la estructura de Red Bull, Daniil Kvyat ha tenido que regresar a la casa que le vio crecer y que también le vio marcharse por la puerta de atrás por partida doble. A su lado estará Alexander Albon, otra de las grandes promesas que este año ha pasado por la FIA Fórmula 2. Lo suyo, si Honda progresa de verdad, es que estén por esa zona dando de qué hablar.

Por su parte, los equipos de la familia Ferrari deberán mantener la ascensión de 2018. Haas posee el potencial para alcanzar a la cabeza, pero dependerá de si sus pilotos quieren competir o continuar dejando un reguero de destrucción cada fin de semana. Por otra parte, la llegada de Alfa Romeo a Sauber parece haberle dado vida a la escudería suiza, que verá cómo su alineación cambia totalmente para 2019.

Con Charles Leclerc ascendiendo a Ferrari y Marcus Ericsson buscando mejor fortuna en la IndyCar, Kimi Räikkönen y el retornado Antonio Giovinazzi serán los encargados de confirmar esta gran mejora en comparación a un nefasto 2017. Personalmente, me encantaría volver a ver al pequeño equipo herencia de Peter Sauber en los puestos de honor.

Menos adelantamientos. Sí, lo digo en serio

En este punto, alguno se estará tirando de los pelos, lo tengo asimilado. ¿Cómo se pueden pedir menos adelantamientos en una categoría del motor como esta? Sinceramente, opino que se puede, pero con un cierto asterisco marcando el enunciado. Si la Fórmula 1 está destinada a depender del sistema DRS para realizar todos los adelantamientos en un domingo, prefiero que se limite. Que se cape.

Es una teoría bastante popular, aunque parezca mentira. Menos adelantamientos de mayor calidad, para algunas personas, tiene más peso que un mayor número de adelantamientos que únicamente supongan pulsar un botón, coger algo de rebufo y ya.

Los pilotos, algunos de forma errónea, han comenzado a pensar que defender una posición es un riesgo, y es que si tu apellido es el que es, dejando total libertad al pensamiento con esto, corres el riesgo de que te sancionen a la mínima. Todo eso merma la sed de los pilotos a intentar algo atrevido y, al final, todo nos lleva a las rectas y a jugar en las frenadas.

En realidad, todo se reduce a la caballerosidad del piloto. Unos defienden de una forma más agresiva que otra, pero termina centrándose en si un piloto cederá o no. Lo más sencillo termina siendo esperar a la recta y minimizar riesgos, y más con unos monoplazas tan anchos, pero con menos acción del DRS, los pilotos tendrían que buscar otras soluciones, y teniendo en cuenta que el apartado estratégico está peor que nunca… me atrevería a pensar que habría más intentonas.

Si llega la lluvia… que les dejen cantar

Cuando «Cantando bajo la lluvia» salió a las salas de cine de Estados Unidos en 1952, el ‘boom’ de la película protagonizada por Gene Kelly, artífice de la escena más famosa del largometraje musical, fue espectacular, una de las más queridas del momento y, a la larga, de la historia. Extrapolando este ejemplo a la Fórmula 1, queda claro que la lluvia siempre ha aportado grandes carreras a la leyenda de este deporte. ¿Por qué cortarles las alas a los pilotos?

En este pasado 2018 no hemos tenido ni una sola carrera en mojado de principio a fin, y se ha echado de menos. Tendríamos que irnos a temporadas pasadas para recordar el desastre de pilotar con los Pirelli rayados bajo la lluvia durante todo un Gran Premio, algo que no deja de ser normal teniendo en cuenta en qué condiciones se han desarrollado los mismos.

Cualquiera diría que la propia FIA desea marginar la competición en mojado, pero es algo que el aficionado necesita: un factor que nadie pueda controlar en un mundo controlado hasta en el más mínimo detalle.

Que McLaren consiga su suerte a pulso

Son muchos los que piensan que el factor fortuna está siempre ligado a la Fórmula 1 pero, en mi opinión, la suerte es algo que se debe de conseguir con actos y no con tréboles de cuatro hojas. Son muchos los equipos que necesitarían un golpe de suerte para conseguir un gran resultado, pero quizás vaya siendo hora de equipos como McLaren se pongan las pilas, y más ahora que no tienen la baza de Fernando Alonso.

Dependerá del equipo de Woking que Lando Norris y Carlos Sainz Jr. hallen un oasis en el desierto que está atravesando la escudería, y es que el propio Zak Brown ha fijado en alrededor de cinco años el límite en el que McLaren volverá a ganar. La situación en el equipo inglés está clara: buscar resultados desde ya, pero la pregunta es de qué garaje llegarán primero. Teóricamente, el madrileño parte como cabeza del equipo, pero Lando Norris es un talento a tener en cuenta a pesar de su pinchazo en la FIA Fórmula 2. ¿Podrán optar a ser los mejores del resto sin las manos del asturiano al volante? Ojalá.

Como siempre, no está de más avisar de que esto son cábalas, conjeturas que siempre penden de un hilo muy fino y que, en cualquier momento, se pueden desmoronar. ¿Qué pasaría si Mercedes se arriesgase en el diseño del año que viene, creasen un monstruo inconducible y Ferrari se alzase con la victoria? ¿Y si, de la noche a la mañana, Honda diese con la tecla y viviésemos otra época dorada de Red Bull?

Which drivers were the class of the class of 2018?

Todas aquellas previsiones realizadas en pretemporada, e incluso en Australia, son muy peligrosas y nos pueden quemar en las manos. En esta entrada he querido lanzar mis preocupaciones para este 2019 como buenamente he podido, un clamor personal hacia una temporada que, con los ingredientes adecuados, puede ser una de las mejores que recordemos de esta era híbrida, quién sabe si de la historia.

Protagonistas inesperados, acción desmedida, emoción en cada carrera… son detalles que nunca deberían alejarse de la Fórmula 1, que deberían ir de la mano de la misma, pero que parece que se distancian más de la cuenta. A 2019 le pido que no se separen tanto.

Daniel Atán
autorDaniel Atán
Redactor
No hay mucho que contar de la persona que se esconde bajo esta cara. Amante de los cochecitos de colores, el baloncesto y los marcianitos, el juntar letras y el salir mal en las fotos. Algún día narraré algo pero, por el momento, puedes leerme. Disfruta el viaje.

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