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GP de Brasil 2008 – La pesadilla que se convirtió en sueño

Imagen: Twitter (@McLarenF1)

Es difícil detallar una odisea en menos de 1000 palabras. Es difícil relatar una película o un drama con solamente palabras. Pero lo verdaderamente complicado es que se repita algo como lo ocurrido en el Gran Premio de Brasil 2008. Basta con pronunciar esas palabras para desatar mil reacciones, como si de un hechizo se tratara.

Una década ha pasado desde aquel maravilloso 2 de noviembre de 2008, cuando la Fórmula 1 vivió uno de los momentos más míticos que probablemente tendrá en toda su historia. Pocos pueden decir hoy en día con la boca ancha que no vieron esa carrera, por lo que la edición de esta ocasión de ‘El Retrovisor’ será más conmemorativa que recordatoria.

La temporada de 2008 se caracterizó por contar con unos protagonistas inesperados. Gente como Fernando Alonso o el campeón anterior Kimi Räikkönen pasaron a un sorprendente segundo plano, en favor de Lewis Hamilton y Felipe Massa. El inglés y el brasileño vivieron, seguramente, las temporadas más intensas de toda su vida.

Imagen: Twitter (@F1)

Un campeonato entre dos que se decidía tras proezas, errores, fortunas e infortunios de ambos. Todo quedaba sentenciado a Brasil. Apenas siete puntos separaban a Lewis Hamilton de Felipe Massa, una diferencia relativamente estable teniendo en cuenta el sistema de puntuación de la época; pero peligrosa contando con lo pareja que se encontraba la parrilla.

Con el único objetivo de darlo todo ante su gente, Felipe Massa hizo de profeta en su tierra y salió sin miedo y a por todas. Lewis Hamilton solo necesitaba un fin de semana habitual de los suyos, sobrevivir con un podio “cómodo”. La convicción del brasileño se percibió durante todo el fin de semana. Massa comenzó arrasando en clasificación. La distancia entre el segundo (Jarno Trulli) y el octavo (Nick Heidfeld) era de apenas medio segundo, mientras que el piloto de Ferrari logró la pole aventajando al Toyota de Trulli en casi cuatro décimas. Lewis Hamilton, por su parte, clasificó en cuarta posición, plaza que le valía para ser campeón si todo quedaba igual al caer la bandera a cuadros del domingo.

Pero por voluntad del tiempo, alguna divinidad o el propio destino; la carrera no dejaría a nadie indiferente. Ya desde el inicio la protagonista hizo su acto de presencia: la lluvia. Un chaparrón antes de la salida retrasó el inicio y obligó a los pilotos a partir con intermedios. Según los antecedentes de esa temporada, Lewis Hamilton estaba llamado a ser la estrella de la carrera, como ya lo fue en Silverstone. Sin embargo, la suerte no estaba con el inglés.

Imagen: Twitter (@F1)

El inicio tuvo un sabor agrío y triste, ya que una colisión terminaría con la participación de David Coulthard, que al mismo tiempo disputaba su Gran Premio de despedida de la Fórmula 1. Con el paso de las vueltas, la pista se secaba y la cosa parecía normalizarse. Fernando Alonso y Sebastian Vettel se auparon en la tabla con grandes maniobras, hasta alcanzar la tercera y cuarta plaza. Al llegar las paradas en boxes, llegaría también el comienzo de la pesadilla de Hamilton. Todos los pilotos fueron audaces para cambiar a gomas de seco.

No fue así en McLaren, que en un error digno de novatos, pararon antes a su segundo piloto; dejando tirado a Lewis Hamilton en la zona de la quinta y sexta plaza. O lo que viene a ser lo mismo, en el abismo, ya que el sexto puesto con la victoria de Massa suponía la derrota en el campeonato del inglés.

La carrera prosiguió su curso con normalidad. Todo parecía decidido, Massa ganaría en su casa pero no se haría con el título, Lewis Hamilton pasaría angustia en la quinta plaza pero se coronaría y el podio estaría cerrado por Fernando Alonso y Kimi Räikkönen tras el error con Vettel de Toro Rosso. Y fue entonces cuando el giro de acontecimientos apareció.

Imagen: Twitter (@F1)

La lluvia volvió al Autódromo José Carlos Pace y con ella el caos y la incertidumbre. En el recuerdo quedan ya las reacciones de pánico y estupefacción en todo el paddock. Quedaban solo seis vueltas para echar el telón a la temporada, pero estas iban a ser frenéticas. Nadie quería arriesgar y todos cambiaron a gomas de lluvia de forma inmediata. Todos excepto Timo Glock, que se alzó a la cuarta posición y se encomendó al destino con sus ruedas de seco.

El resto, es historia. La presión y el ambiente de caldera brasileña se vino sobre Lewis Hamilton. El inglés sufría con su McLaren, el cual se mantenía en pista de forma milagrosa. Y para colmo, los doblados aparecían recortando distancias. Robert Kubica se convirtió en un enemigo y casi verdugo poderoso. El polaco se desquitó de Hamilton y en la maniobra surgió el drama. Sebastian Vettel aprovechó y se coló delante de Hamilton también.

El alemán no se estaba desdoblando, por lo que mandó al inglés a la sexta plaza y, por consiguiente, a la derrota y humillación en el campeonato. Y todo esto a falta de dos vueltas para el final. Con un público enloquecido y una lluvia que aumentaba, Felipe Massa hizo su trabajo y cruzó en primera posición la línea de meta. No se pedía más ni menos al brasileño y cumplió. Ante la expectativa, todo quedaba por decidirse atrás.

Imagen: Twitter (@McLarenF1)

Hamilton agonizaba tras el coche de Vettel, su primer título se le iba de las manos, en casa de su rival. Las curvas se acababan y la fiesta comenzaba en Ferrari, hasta que el destino cambió. La mala suerte de Hamilton se convirtió en el mayor golpe de fortuna de su vida. Entre la lluvia, un coche rojo y blanco aparecía frente a la última curva.

Quedaban unos 850 metros y el resto enfiló la parte final del trazado. Y cuando todos vitoreaban a Massa y esperaban recibir a Hamilton en la sexta plaza, el mundo se paró. En las propias palabras de la mítica narración de Antonio Lobato: “Cuarto Vettel, quinto Hamilton… Campeón del Mundo Hamilton. ¿¡Qué le ha pasado a Glock!?”.

Imagen: Ferrari Media Centre

Así fue. En el último instante, en la última curva, en el momento menos esperado; Lewis Hamilton superó a un Timo Glock que navegaba a la deriva con su Toyota con neumáticos de seco. Del sexto al quinto puesto y con ello al título. Lewis Hamilton superó a Felipe Massa por un punto y la alegría del inglés y los suyos estalló. La fiesta de Ferrari se convirtió en un desagradable velatorio y el entierro de McLaren en una graduación.

De esta forma, el Gran Premio de Brasil de 2008 entró en la historia. Lewis Hamilton logró su primer campeonato, superando el récord de juventud de Fernando Alonso. Y Felipe Massa recogió uno de los momentos más bonitos de la historia al celebrar con lágrimas y orgullo la que sería su victoria más agría ante su público. Curiosamente, también la última de su carrera.

La odisea de todo un campeonato terminó al caer la lluvia. Todo lo pasado quedó para la posteridad y evidentemente, no se ha podido contar en menos de 1000 palabras. El Gran Premio de Brasil de 2008 es y será recordado siempre como una de las pruebas más excitantes, dramáticas e imprevisibles de toda la historia de este bello circo y deporte llamado Fórmula 1.

Puedes revivir gran parte del GP de Brasil 2008 en el vídeo de Víctor Abad. En tal fragmento, nuestro director nos cuenta su experiencia al vivir la que según él es su carrera favorita de la Fórmula 1.

Diego Cano Carrillo
autorDiego Cano Carrillo
Redactor
¡Hola! Soy un formulero desde el año 2003. Me animé a seguir todo este Gran Circo por los notables pasos que iba dando un tal Fernando Alonso, me enganché al empatizar con la emoción que se siente al ganar un campeonato y me enamoré al ver lo versátil, divertido e imprevisible que puede llegar a ser este deporte. Desde entonces siempre he querido transmitir mi emoción a los demás y de ahí surge mi sueño: Ser periodista oficial en Fórmula 1 algún día de estos... ¿Me ayudas?

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